Antes del lacado, el aluminio debe ser sometido a un tratamiento superficial para asegurar la adherencia del polímero a todas las caras exteriores del perfil. Este proceso tiene lugar en el túnel de pretratamiento y se divide en varias fases. La fase de desengrase trata la superficie de los perfiles de forma que se eliminen las grasas superficiales, la suciedad e, incluso algunos óxidos. La fase de desoxidación elimina la capa de alúmina formada de forma natural en el aluminio y prepara la superficie para la fase de cromatización. En la fase de cromatización se genera, en la superficie del aluminio, un revestimiento superficial de cromato de cromo, esta última fase se puede omitir en algunos casos si el perfil lo requiere.