La función del horno de infrarrojos es la de fijar a la superficie del perfil la pintura en polvo aplicada en las cabinas mediante una exposición a irradiación realizada con paneles catalíticos. Al aumentar la temperatura de los perfiles, el polvo depositado se funde. De esta forma se evita que el paso de los perfiles por el horno de polimerización (dentro del cual hay aire en constante circulación) pueda hacer saltar las partículas de polvo que después quedarían en circulación y podrían contaminar posteriormente perfiles lacados con distintos colores.