El banco de estirado de GIA ha evolucionado hasta lograr la automatización completa, haciendo innecesaria la presencia de ningún operario. Se ha instalado en el banco un circuito cerrado de televisión para asegurar la correcta colocación de los perfiles cuyas características no permitan el autoposicionamiento de estos. Tanto el gato fijo como el móvil, cuentan con un sistema de sujeción del perfil mediante dedos o mordazas. Se tratan en definitiva, de un banco de estirado de gran robustez y elevadas prestaciones.